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viernes, 17 de agosto de 2018

Deberías ver las rozaduras de mis talones...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).


En esta ocasión los relatos debían empezar con "Deberías ver las rozaduras de mis talones...".



Título: Confesiones.



- Deberías ver las rozaduras de mis talones cuando me quito las botas – me dice, con una sonrisa traviesa.
Matías sabe que me ruborizo cuando me habla así, delante de la hoguera, antes de dormir, sobre todo cuando lo hace delante de los niños. Yo cambio de tema y les digo que ya no tendremos que andar mucho más para llegar a la costa. Allí un barco nos estará esperando para llevarnos lejos de esta guerra. 
Ellos no saben que la pierna de Matías, nuestro temerario guía, es ortopédica. Y yo, que soy carmelita descalza, tampoco debería de haberme enterado. 

sábado, 4 de agosto de 2018

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).


En esta ocasión los relatos debían empezar con "Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado...".



Título: Liarla parda.



Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado. El mismo tiempo que habían tardado en volver. Obviamente, sus travesuras con aquel tipo de Nazareth no habían terminado muy bien. A ellos, obviamente, no los crucificaron, pero sí que les cayó una buena bronca por inmiscuirse en los asuntos de civilizaciones inferiores, y al ver la que habían montado con los panes y los peces, la máquina duplicadora pasó a estar bajo llave. Sin embargo, fue a su vuelta, dos mil años más tarde, cuando se dieron cuenta de que, en el tercer planeta de aquel sistema solar, la habían liado muy parda.

miércoles, 25 de julio de 2018

Con los pies a remojo mientras pescaban...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Con los pies a remojo mientras pescaban...".



Título: En sepia

Con los pies a remojo mientras pescaban, así les gustaba imaginarlos. Sabía que era un sinsentido; nunca había salido de la base lunar, y allí no había ni ríos, ni mar, ni peces que pescar. Nunca tendría una familia a la que contemplar arrobada; al fin y al cabo, ella sólo era un robot de mantenimiento en un barracón abandonado, contemplando año tras año el mismo póster en la pared. No quedaba nadie a quien desvelar que había ganado conciencia: hacía siglos que la Humanidad era tan sólo un recuerdo de color sepia colgado en la pared.




Título: Keep calm and go fishing.

Con los pies a remojo mientras pescaban, dejaban pasar sus últimas horas en silencio. Quizás en otro momento hubiera resultado paradójico para cualquier visitante del parque, verlos allí, con sus cañas, sus gorras y sus cervezas, en aquel estanque sin peces. Pero no había nadie para apreciarlo. Todos estaban demasiado ocupados perdiendo la calma ante la inminente llegada del meteorito.

domingo, 3 de junio de 2018

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada...".




Título: Pelusas

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada huelen todavía a limpio. Las pelusas aún no se atreven a hacer su nido: están desconcertadas; cuando se fueron los que antes vivían allí, se llevaron los aromas y los ruidos y todo lo que hace que una casa no sea sólo una casa, sino también un hogar.
Suenan, de pronto, unos pasos y, de alguna forma, la casa sabe que pronto llegarán las risas, los llantos, los estornudos, las tardes de domingo y las mañanas del lunes.
El nuevo propietario se detiene y dice “Pero si ayer estaba inmaculado… Estas pelusas, ¿de dónde puñetas salen?”




Título: ¿Embrujada?

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada añoran estar llenos de aparadores repletos de cachivaches, de telarañas insistentes y de cochecitos de juguete perdidos en la última visita de los nietos. Echan de menos las soñolientas tardes de sofá y televisión encendida pero ignorada, de rayos del sol huérfanos de alguien a quien calentar. Ya se fue su última moradora, se la llevaron en una camilla, sin prisa, con la parsimonia de lo inevitable. Poco después, la casa se fue vaciando, hasta que sólo quedó un esqueleto de paredes tristes, sin cuadros, ni espejos, ni relojes. Ahora, sólo le queda saltar de alegría cuando alguien la visita.

sábado, 26 de mayo de 2018

Pestañeó dos veces para decir que sí...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Pestañeó dos veces para decir que sí...".




Título: Música alta

Pestañeó dos veces para decir que sí quería más hielo en el cubata. Al camarero, embelesado, ni se le ocurrió cobrarle la copa, y ella ni por un momento hizo ademán de pagar. Aquella chica tan explosiva como enigmática fue la comidilla del lugar durante meses, a pesar de que nunca más volvió por la discoteca. Incluso se habló más de ella que de la desaparición del Venancio. Él, como el resto del pueblo, ignoraba que los visitantes del planeta Ringarun y las hembras terrestres son indistinguibles excepto por la voz, tan desagradable como su hábito de devorar a su presa después del tercer cubata.




Título: Aspirando

Pestañeó dos veces para decir que sí.
El comercial de aspiradoras le explicaba las maravillas de los nuevos modelos, y alzando su catálogo, pasó la página, insistiendo en que la mujer echara un vistazo las novedades.
De nuevo, sí.
– El sospechoso está armado – dijo el agente Ramirez desde la furgoneta de cristales tintados, mientras observaba la escena con sus binoculares – Tiene dos rehenes. Disparen a matar.
Mientras el francotirador localizaba y neutralizaba el objetivo, el agente Ramirez descubrió con horror que Johnson le había enviado un mensaje al móvil, informándole que seguía en el atasco. Ya le parecía raro que hubieran cambiado de marca de aspiradoras.

martes, 15 de mayo de 2018

Bucear en el lago que había al lado de la casa...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Bucear en el lago que había al lado de la casa...".

Título: Sin Wifi


Bucear en el lago que había al lado de la casa; trepar a los árboles más altos del bosque, o arrastrarnos bajo tierra, por los túneles del topillo y del conejo; ésos eran nuestros pasatiempos favoritos. Un día, sin embargo, el viejo Ichabod enfermó y se fue. Al cabo de un tiempo, apareció su sobrino Phineas. Mandó talar el bosque, roció de veneno la huerta y enturbió las aguas del lago. Los duendes, cansados de él y del resto de los humanos, los desterramos para siempre. Aún así, en las noches sin luna, algunos creen haberle visto dentro de la casa, cazando duendes traviesos con su teléfono móvil.


Título: El tesoro


Bucear en el lago que había al lado de la casa para recuperar el tesoro que el bisabuelo había escondido allí. Aquella era la razón por la que Elías vestía aquel mono descolorido de lona y caucho, calzaba aquellos extraños zapatos con altas suelas de plomo, y sobre todo, portaba aquella escafranda a la que había unido una manguera. No nos dejó probárnoslo, pero nos dio un billete de cien, y nos encargó que diéramos vueltas a una manivela. Era divertido al principio, porque salían burbujas del agua, pero pronto nos aburrimos y fuimos a gastarnos el billete a la barraca. Ahora Elías debe estar enfadado, porque no quiere salir.


Título: El truco


Bucear en el lago que había al lado de la casa era divertido, pero sólo podíamos hacerlo en verano. Era lo que más le gustaba a Fernando, se pasaba horas allí. Cuando no estaba en el agua, estaba practicando sus trucos de magia. Yo, en cambio, prefería el lago en invierno, cuando una gruesa capa de hielo cubría la superficie y podíamos patinar sobre ella. Todo cambió cuando una mañana descubrimos a Fernando mirándonos desde el otro lado del hielo. Al final del verano pasado había desparecido, pero los peces debieron cortar las cuerdas con las que le atamos a aquel saco de piedras. Houdini estaría orgulloso.



Título: Esperando


Bucear en el lago que había al lado de la casa no entraba precisamente entre las actividades que papá y mamá veían con buenos ojos. Nuestro tío, el hermano de papá, nos había contado una noche de luna llena la historia que decía que en su fondo se encontraba un tesoro. Mamá y papá se enfadaron mucho con él y se apresuraran a negar que allí hubiera nada más que algún neumático o una mecedora vieja. No obstante, buscar aquel tesoro se convirtió en la mayor de nuestras aficiones. Papá, mamá, incluso Ana, hace tiempo que se fueron, pero yo no. Yo encontré el tesoro.

jueves, 10 de mayo de 2018

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Su padre también le dejaba conducir la furgoneta...".



Título: ¡Esa es mi niña!


Su padre también le dejaba conducir la furgoneta. Por supuesto, con el motor apagado y el freno de mano bien puesto. De pie, sobre el asiento, se aferraba al volante con toda la fuerza de sus seis añitos y jugaba a ser ella la que llevaba los pedidos por la ciudad. Antes, Arturo le había dejado enredar un rato con su caja de herramientas.
– ¿Y no quieres jugar con la Nancy o con la cocinita? – le preguntaba, mostrándole tentador la muñeca.
Manuela negaba con la cabeza, y él volvía a sentirse secretamente orgulloso.

lunes, 7 de mayo de 2018

Tardaría en encontrar la llave que necesitaba...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Tardaría en encontrar la llave que necesitaba...".



Título: ¿Dónde están las llaves?

Tardaría en encontrar la llave que necesitaba. Todos se unieron en mi contra, y consiguieron arrojarlas al mar. Confiaban que así no conseguiría volver a mi castillo. Tenían razón, pero solo en parte. Yo tenía todo el tiempo del mundo, y ellos eran efímeros como todos los humanos. Poco a poco olvidaron los tiempos oscuros y crueles que vivieron bajo mi impía mano, y sólo quedó una canción infantil. Ilusos. Llevo siglos buscando en el fondo de los océanos, entre arenas, rocas y algas. Al final la he encontrado. Mi castillo vuelve a elevarse. Veremos quién canta ahora, matarile, rile, ron.

lunes, 30 de abril de 2018

No puedo seguir adelante sin ella...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "No puedo seguir adelante sin ella...".




Título: Positivo



No puedo seguir adelante sin ella. Lo escucho continuamente. Yo también lo creía, claro. Es natural. Al final uno sale andando, sin mirar atrás. Cuesta, por supuesto. Y si pierdes las dos, aún más. Si no es con muletas, será con una prótesis, o en silla de ruedas, pero hay que seguir luchando. Una pierna, dos piernas… es duro. Lo veo en el hospital, donde acudo como voluntario desde el accidente. Quiero que me vean positivo, con ilusión, capaz. A pesar de mi silla. Que no vean que a diario quisiera morirme si así pudiera traer de vuelta a mi mujer.





Título: Ella me guía


No puedo seguir adelante sin ella. Antes de que entrara en mi vida creía que lo tenía todo bajo control, que sabía dónde iba y como llegar, pero estaba perdido sin saberlo. Desde que ella se cruzó en mi camino alcanzo mis objetivos sin distraerme con falsos desvíos. Ella me daba paz, me hacía sentir seguro. Me avisaba de cada intersección y de cada cruce, incluso de la hora a la que llegaría a casa de mis padres. Ahora que en la última actualización han sustituido su voz por la de un señor, ya no es lo mismo. Conducir ya no es igual sin ella.




Título: Cambiarla por otra más joven

No puedo seguir adelante sin ella, pero me dicen que es lo mejor, que ya está mayor, que mejor la cambie por una más joven. Les pregunto qué será de ella entonces y me dicen que me la puedo quedar si así lo deseo, pero que tenga en cuenta que pronto estará vieja y enferma y que será necesario evaluar si lo mejor será dormirla para siempre. Sólo pensar en ello me rompe el corazón, y sé que no podré evitar las lágrimas. Porque ella ha sido estos diez años mis ojos. Mi Perla, mi amiga, mi perrita guía.

viernes, 27 de abril de 2018

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween...".


Título: Apocalipsis


No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween, a no ser que Satán inicie el Apocalipsis antes, claro. Pero me apostaría mis escamas a que este año tampoco toca. Igual es porque al fin ha instalado tele por cable y calefacción y aire acondicionado… Yo creo que por fin se ha dado cuenta de que, puestos a elegir, preferimos los caramelos.



Título: Hinchable

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween. Éso me dijo Patricia. Era una pena que el castillo fuera hinchable y nuestros padres sólo hubieran pagado media hora de juego. Desde entonces, ése es mi deseo cumpleaños tras cumpleaños, y llevo veinte ya. A ver si éste.


Título: Con mi cuñado

No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween. Mi cuñado hizo la gracia de encerrarnos en las mazmorras, y no tenemos llaves. Ya verás cuando vengan los de mantenimiento el año que viene. Igual hasta se piensan que somos cadáveres de atrezo. Eso sí, hay que reconocerle que el selfie ha quedado de muerte.

domingo, 22 de abril de 2018

¿Qué será lo que le ponía su madre?...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "¿Qué será lo que le ponía su madre?...".


Título: El remedio

¿Qué será lo que le ponía su madre? Cada vez que leo su expediente, me llama la atención. “Quiero lo que me ponía mamá”, repite siempre, pero no sé a qué se refiere. Es lo único que dice, y llevamos ya diez años de tratamiento. Los mismos que lleva en la cárcel. Cuesta creer que este hombretón babeante frente a mí fue, en algún momento, un asesino.

– ¿Qué tal la nueva medicación? – le pregunto cuando los celadores abandonan la consulta.
– Ésta sí es la que me ponía mamá – dice, mientras sus manos atenazan mi cuello. Aterrado, descubro que, como su madre, también yo lo he curado.


Título: Familia

¿Qué será lo que le ponía su madre? Es la hora de llevarlo al colegio y no tengo ni idea de qué le metía en su tartera. Porque aquí hay una tartera. Con la ropa no hay problema, claro, pero con la comida… A ella no le puedo preguntar, porque la enterré en el jardín. Y al padre… Bueno, creo que llevará un tiempo antes de que le quite la mordaza y acepte la nueva situación. Menos mal que mi nuevo hijo se ha acostumbrado rápido. Qué difícil es formar una familia hoy en día.



Título: Con un lacito

¿Qué será lo que le ponía su madre? Creo que era un lazo, pero no estoy segura… Igual con el lacito no se da cuenta. ¡Es que son tan iguales todos! Pero era el único que quedaba en el parque de bolas, así que no debo ser la única que se confunde. Me parece que no tengo mucho futuro como niñera. Tendré que probar con otra cosa.

jueves, 15 de marzo de 2018

Y se ríe...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Y se ríe...".


Título: Risita nerviosa

Y se ríe. Es que no lo puede evitar. Cada vez que hay algo solemne, le da la risa, pero no una risa cualquiera, disimuladita, no; se ríe a carcajadas, tanto si es una jura de bandera, como si es un bautizo o un entierro. Ojo, que después lo pasa fatal, y yo más todavía, explicando que es un tic, que no es por ofender. Hemos llegado ya a un punto que nunca vamos a ningún acto formal pero claro… a éste no se puede faltar. Con lo bien que iba el Juicio Final.



Título: El chiste


Y se ríe cada vez que cuento el chiste. Es el mismo que suelto cada vez que nos reunimos los amigos de la promoción, y van veinte años ya. Veinte cenas en las que volvemos a revivir las mismas anécdotas, las mismas gracias, las mismas chanzas. Revivimos, los que quedamos, una noche al año, aquel tiempo en el que una vez fuimos jóvenes y audaces. No más despiertos, eso no. He tardado veinte años en darme cuenta de cómo brillan sus ojos cuando cuento mi chiste. El de cada año. El que no soporta mi mujer.



Título: Risa contagiosa

Y se ríe, como si sólo él se diera cuenta de lo cómico de la situación. Nos miramos desconcertados. Alguien, un poco más atrás, empieza a desternillarse también, contagiado por aquella risa, incapaz de aguantar la tensión por más tiempo, y pronto estamos todos riendo a carcajadas, incluso el capitán del pelotón de fusilamiento, que ya hasta lágrimas en los ojos tiene. Los fusiles terminan por el suelo, y tenemos que sostenernos unos a otros para no revolcarnos por el suelo con la chufla. Y claro, en todo esto, el espía se termina escabullendo. Tiene gracia la cosa.

sábado, 10 de marzo de 2018

Vuelve a pedirme que le empuje...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).


En esta ocasión los relatos debían empezar con "Vuelve a pedirme que le empuje...".



Título: La baranda del puente.


Vuelve a pedirme que le empuje, y no sé cuántas veces van ya. Como cada noche, al pasar por el puente, allí está ella, subida a la baranda, el viento azotándole el cabello, sus ojos llenos de lágrimas. Que le empuje me suplica, de nuevo. Le digo que no, como siempre. Siguen los ruegos, los gritos, incluso las amenazas. Noche tras noche, allí la dejo, incapaz de saltar o de encontrar un cómplice. ¿Qué diría si supiera que, durante el día, paso las horas mirando el reloj, contando los segundos para volver a verla? Quizás esta vez le pida que me haga sitio en la baranda.

viernes, 2 de marzo de 2018

Que todo vuelva a ser como antes...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).


En esta ocasión los relatos debían empezar con "Que todo vuelva a ser como antes...".


Título: Cumpleaños


Que todo vuelva a ser como antes de conocerte, ése es mi deseo mientras soplo las velas. Echo de menos a papá, a mamá y a Teresita, pero sonrío como si no pasara nada, para que no sospeches que ya no me gustan tus juegos. Alrededor de la tarta, el resto de niños del orfanato me cantan el “cumpleaños feliz”, y tú aplaudes también, y le haces muecas después a la trabajadora social, mientras le decimos “Pa-ta-ta”. Ya nunca le hablo de ti, ¿para qué, si después nunca apareces en la foto?


Título: Antes


– Que todo vuelva a ser como antes – dijo el mago sacudiendo su varita y, para nuestra decepción, “antes” resultó no ser como nos habían contado.

lunes, 26 de febrero de 2018

La ciudad del amor...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "La ciudad del amor...".

Título: Ordenador familiar

La ciudad del amor la llaman. Tengo una fotografía de la torre Eiffel en mi cartera desde que Arturo y yo nos casamos. La de veces que me juró que iríamos, pero siempre se cruzaba su trabajo. Otra vez será, decía.
En fin, ahora está en Río, con su despampanante secretaria, y no en el congreso de Zaragoza. Si no eres cuidadoso con las contraseñas, alguien puede fisgonear y descubrirte el pastel. Y también defraudar varios millones desde la cuenta del trabajo.
Pagaría por verle la cara cuando le reciba la policía en el aeropuerto, a su vuelta. Pero estaré en París, sin cobertura.

lunes, 19 de febrero de 2018

Otra vez me toca levantarme...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Otra vez me toca levantarme...".


Título: Descansar al fin


Otra vez me toca levantarme, de madrugada, porque Alicia llora en su cuna. Paco es buen padre, sí, y mejor marido, pero ya ni recuerdo cuándo dormí toda la noche de un tirón. Siempre me toca. Estoy tan cansada que a veces cierro los ojos un segundo y me quedo “traspuesta”, donde quiera que esté, incluso en la cocina, o en el súper.
O en el semáforo.
Pero, en fin, supongo que ya pronto me tocará descansar. Alicia es todavía un bebé, pero crece tan deprisa… Se olvidará de mí. Y alguna vez, Paco dejará de llorarme hasta quedarse rendido.

domingo, 11 de febrero de 2018

Desde el día que murió...

Microrrelatos enviados a la XI Edición de Relatos en Cadena. La extensión debía ser de 100 palabras, sin contar con el título ni la frase inicial (la última frase del microrrelato ganador de la semana anterior).

En esta ocasión los relatos debían empezar con "Desde el día que murió...".

Título: Qué harían sin mí.

Desde el día que murió Pancho, me toca llevar esta casa adelante. Pancho era un cascarrabias, pero me enseñó bien.
A Elena decirle piropos y darle arrumacos hasta arrancarle una sonrisa, en especial en días de alto riesgo, como cuando se prueba un vestido nuevo. Con Paco, salir de paseo, y mirar para otro lado cuando se enciende un cigarrito. “El último”, dice siempre el pobre.
Pero lo más importante es el pequeño Miguel. Hay que vigilar y asustar al monstruo, ése que le da por esconderse bajo su cama, o dentro del armario.
A veces me pregunto qué harían estos humanos sin Perla.

Título: En la salud y en la enfermedad

Desde que murió paso las horas mirando aquella fotografía suya de hace treinta años. Me gusta recordarlo así, joven, fuerte, alegre, con aquella sonrisa resplandeciente. También salgo yo en la foto, mirándole embelesada. Aún no habíamos terminado la carrera, tantas ilusiones aún en nuestras tiernas miradas. Qué lejos quedaba todavía mi cátedra en farmacia. Él hubiera llegado lejos, como yo, pero claro, se tuvo que dedicar a cuidar de mi hermana. En la salud y en la enfermedad, prometieron. También está ella en la fotografía, joven y sana. Aún el cianuro no había empezado a surtir efecto. En él tardó un poco más.